Cerveza negra inglesa

Los ingleses expandieron sus conquistas por el mundo, al punto de lograr conformar el imperio más extenso de la historia, cambiando el curso de diversas culturas originarias. Las poderosas flotas inglesas cruzaban los mares continuamente y, en este ir y venir,  la cerveza negra inglesa también pasó a reflejar una parte de los hechos que sucedían en el mundo del siglo XVI y posterior, donde la Iglesia Católica intervenía fuertemente en el escenario político económico del mundo conocido hasta ese momento.

Asimismo, la fabricación de cerveza en general se vio afectada desde el clero: antes, en lugar de lúpulo, se utilizaba el gruit –una mezcla de hierbas nunca develada por completo, entre las que se contaban plantas como ajenjo, mirco y milenrama-, comercializado en exclusivo por la Iglesia. Entonces llegó el lúpulo, la flor que da la planta femenina aún no fecundada. Resinosa de origen asiático, es la responsable del amargor que se busca en la cerveza y que equilibra el dulce de la malta.

Cargadas de historia, las Ale son las clásicas cervezas negras inglesas, las más populares son muy intensas, con su denso tono oscuro, escasa gasificación y graduación alta.

El culpable de un sabor distinto

Si hay que buscar al mayor culpable de la existencia de las negras inglesas, lo encontramos: el tiempo. Fue durante el imperio colonial británico en la India cuando se generó una gran demanda de cerveza por parte del ejército y la creciente clase mercantil. Los barcos ingleses demoraban alrededor de seis meses en hacer la travesía y esto afectaba la calidad de la bebida transportada, inevitablemente se ponía agria. Fue por esta razón que a fines del siglo XVIII un emprendedor cervecero decidió desarrollar una cerveza que resistiera las circunstancias. Lo logró dándole una mayor graduación alcohólica y el doble de lúpulos y, este modo, la preservación del estado de la cerveza tuvo una solución natural y dio nacimiento a la India Pale Ale, una cerveza rubia, tan robusta y fuerte como atractiva con sus tonos que van del oro al roble claro.

De un modo similar se creó el estilo Russian Imperial Stout, de alta fermentación y densidad: con el propósito de abastecer de cerveza negra inglesa a la corte del Zar, era necesario realizar un largo viaje que la Stout tradicional tampoco resistía, por eso la solución también pasó por aumentar el alcohol y el lúpulo.

Así fue que nacieron estas dos clásicas cervezas inglesas: la clara India Pale Ale (IPA) y  la negra Russian Imperial Stout.

Otra cerveza negra inglesa con historia

Un notable sabor tostado, dado por este proceso en la cebada, distingue a las cervezas negras que son originarias de las islas británicas y sus orígenes se vinculan de un modo muy particular. Cuando la Cream Porter se empezó a popularizar, alrededor de 1720, entre los trabajadores portuarios de Londres (de allí su nombre), los maestros cerveceros experimentaron nuevas recetas y algunas de ellas tuvieron tanto éxito que traspasaron los pubs ubicados a la orilla del Thames y fueron muy bien recibidas en los salones de alta alcurnia. Así nació la Cream Stout, con una fuerte y oscura personalidad, vigorosa  y de mayor graduación alcohólica.

Suele creerse que la famosa Guinness inglesa es una Stout, pero la asociación británica de consumidores no la considera como tal porque tiene un proceso de pasteurización y añadido de nitrógeno para marcar su espuma.  De todos modos nada de esto le arrebata popularidad y es la que todo viajero tiene en mente probar cuando pisa suelo británico.

Y hay mucho más…

Tomar una buena cerveza negra inglesa en Inglaterra implica someterse a sus criterios: la cerveza se toma a la temperatura que se encuentran guardadas en los sótanos de los bares, lo que sería “fresca” –no tibia como suele creerse- y se sirve con espuma abundante. La explicación que ellos mismos dan a esta costumbre es que sus cervezas tienen notas especiales, sabores que solo son detectados cuando está a temperatura ambiente, pues el frío adormece las papilas gustativas.

En un paseo por Londres nadie debería obviar el tomarse una cerveza negra inglesa, entre tantas buenas opciones como la Mild Ale, con menos lúpulo y cebada ligeramente malteada;  una amarga Bitter; una clásica Pale Ale; una consistente Old Ale o el vino de cebada, Barley Wine. Esta última opción merece comentario adicional: puede alcanzar una alta graduación alcohólica de hasta el 12% y logra el equilibrio de su dulzor natural con un alto contenido de lúpulo. Debe beberse lentamente, de a pequeños sorbos, para apreciar su exquisito sabor afrutado con notas envejecidas. Son tan especiales que es costumbre reservarlo también para ocasiones especiales y suelen añejarse hasta por un cuarto de siglo.

Podemos concluir en que son placeres cargados de historia ¿de qué otro modo podría ser una cerveza inglesa?

Imagen original: pixabay.com

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