Cervezas artesanales vs. cervezas industriales

Un poco de historia:

Para empezar con cervezas artesanales vs. cervezas industriales empezamos con un poco de historia. La cerveza ha sido por miles de años una de las bebidas más conocidas y elegidas a nivel mundial. Desde su casual descubrimiento, situado por algunos  historiadores entre los años 10.000 y 6.000 a. C., hasta la actualidad sus métodos de elaboración han ido variando de acuerdo con las épocas, los gustos y los granos existentes en cada región donde se fabrica.

Entre los siglos XIV y XVI aparecen las primeras grandes fábricas de cerveza en Alemania, y a partir de la Revolución Industrial del siglo XIX comienzan a producirse masivamente las botellas de vidrio y con ellas nace la elaboración a gran escala de la comúnmente llamada cerveza industrial.  De allí en más, los procesos de elaboración, las propiedades y la calidad de nuestra bebida favorita  cambiaron sustancialmente. Incluso, en los años 60 la cerveza artesanal casi llega a casi desaparecer y resurge sobre los 80 y los 90 en Inglaterra y Estados Unidos.

Desde esos años hasta ahora, en todas partes del mundo  han surgido innumerables pequeñas fábricas de cerveza artesanal, algunas de las cuales mantienen los principios más estrictos de producción establecidos por la Ley de Pureza Alemana de 1516, que establece como únicos ingredientes para su elaboración el agua, la cebada y el lúpulo.

¿Y tú, probaste alguna vez una cerveza artesana? ¿Qué prefieres si te dan a elegir: una cerveza artesana o una industrial? Para que la elección sea justa, conozcamos un poco sus principales diferencias:

Cervezas artesanales vs. cervezas industriales

Algunas de las diferencias más notables entre una cerveza elaborada artesanalmente y una de fabricación masiva tienen que ver con la calidad de los ingredientes usados en cada una; con los procesos de elaboración, fermentación y filtrado de las bebidas; y con su consecuente diferencia de sabor, color, textura y beneficios para nuestra salud.

Ingredientes:

Tradicionalmente, los ingredientes utilizados para la fabricación de la cerveza son cuatro: agua, lúpulo, malta cebada o trigo, y levadura. Los pequeños productores de cervezas artesanas utilizan solo estos cuatro elementos, y evitan el uso de aditivos artificiales tales como los conservantes y antioxidantes en su producción. Las grandes fábricas de cerveza industrial, por el contrario, recurren al abaratamiento de costos a través del uso de ingredientes más económicos que la malta, tales como el mijo, el maíz o el arroz. Utilizan, además, mayor cantidad de agua  y aditivos artificiales para lograr la famosa espuma en la bebida. De esta manera elaboran un producto de más bajo costo y de inferior calidad.

Elaboración:

El proceso de elaboración de una cerveza artesanal es completamente manual y natural.  Este tipo de cerveza posee dos etapas de fermentación, dado que se incluye un poco de mosto en la botella para que la bebida termine de fermentar naturalmente dentro del envase y genere espuma naturalmente. En la cerveza industrial, en cambio, se agrega gas carbónico para lograr esta segunda fermentación y la espuma.

Por otra parte, dado que la cerveza artesana es filtrada manualmente y no pasa por un proceso de pasteurización, suele contener sedimentos de levadura y proteínas al fondo de la botella. Esto le da un sabor, un color y una textura muy puros y distintivos. Las cervezas industriales, en cambio, pasan por un filtrado químico que elimina los restos de levadura y de proteínas, y se pasteurizan.

El resultado es notable: La cerveza artesanal posee más cuerpo, es más oscura, más sabrosa y posee el doble (o más) alcohol que una cerveza industrial.

Beneficios para la salud:

Estudios recientes han demostrado que la cerveza artesanal ofrece numerosos beneficios para la salud, dado que se fabrica con materias primas naturales y por medio de procesos completamente manuales. La cerveza artesana no solo es rica en fibras y vitaminas del grupo B, sino que también posee antioxidantes y silicio; componentes excelentes para prevenir la osteoporosis, los infartos y algunas enfermedades de demencia como el Alzheimer. También favorece la digestión y la buena circulación sanguínea.

Y, por supuesto, el mayor beneficio que nos brinda una buena cerveza (sea artesanal o industrial, la que prefieras) es el placer de sentarnos a disfrutarla después de un día agitado, ya sea solos o con amigos, viendo el fútbol, escuchando a nuestra banda favorita, leyendo un buen libro o … no haciendo nada más que saborearla. ¡Salud!

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